La obsesión de Robert Duvall "Assassination Tango" (2002, Argentina)
Philosophizing on the karma of tango: The film's tone is slow and deliberate. There are moments of energy, when the level of suspense is ratcheted up, but this is not primarily an action-oriented motion picture. The focus is on the "Tango" portion of the title, not the "Assassination". To that end, we are treated to a fair amount of dancing, and several conversations about the importance of the Tango to the Argentinean culture. In large part, dialogue is Assassination Tango's most obvious strength. But these introspective interludes never escape from the voyeuristic detachment of the central character. They achieve neither the transfiguring joie de vivre seen in fantasy movies like Dirty Dancing, Flashdance and Strictly Ballroom nor the blossoming of unexpected life-sustaining creativity that made Masayuki Suo's delicate Shall We Dance? so memorable.
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La relación entre Robert Duvall con Buenos Aires y el tango es tan larga como entrañable. Ahora esa pasión se convirtió en "Assassination Tango", film que el actor escribió, protagonizó y dirigió y que se estrenará el jueves. Para presentar su película este intérprete de 72 años, nacido en California, llegó a Buenos Aires, acompañado por su mujer, Luciana Pedraza, una bella salteña que interviene en el elenco de "Assassination Tango". "Me encanta volver a esta ciudad -dijo Duvall-, ya que es un lugar muy especial en el que encontré las raíces del tango y a Luciana, la mujer que me cambió la vida. Ella me introdujo en la autenticidad de una Argentina que sólo conocía por referencias y por lecturas." Respecto de su film, explica: "Hacer una película acerca del baile y de la música ciudadana era una asignatura pendiente que rondaba desde hace tiempo por mi cabeza. Escribí un guión que relata la historia de un matón a sueldo excéntrico y narcisista, oriundo del los bajos fondos de Brooklyn, que es contratado por una familia argentina para asesinar en Buenos Aires a un general retirado. Cuando se retrasa su objetivo, su curiosidad y su afición al baile lo llevan a interesarse por el tango, y este interés se vuelve pasión cuando conoce a una joven y elegante bailarina".
Duvall se apresura a señalar que "ésta no es una película política, ya que no pretendí juzgar sucesos ni actitudes que tengan que ver con la historia argentina reciente. Simplemente, "Assassination Tango" es una trama imaginaria en la que el tango es el principal protagonista".
Se sintió atraído por los temas musicales ciudadanos "hace quince años, cuando vi en los Estados Unidos el espectáculo "Tango argentino". En ese momento quise descubrir todos los secretos de ese baile sensual y profundo que, sin duda, pinta de manera única a los habitantes de este país. Hice varios viajes aquí, aprendí a bailar el tango, el de salón, que es el que me fascina, y llegué a esta etapa en que mi amor por ese ritmo se transformó en una película. ¿Qué me atrajo del tango? No tengo una respuesta para eso. Es una cuestión visceral, algo que todavía lo estoy meditando". La música original del film pertenece a Luis Bacalov "a quien elegí -dice Duvall-, porque lo considero un maestro del ritmo, alguien con quien aprendí muchos de los secretos del tango. Cuando le presenté el guión del film no dudó en acompañarme en el proyecto y, en este rubro, mi producción es impecable". Francis Ford Coppola es uno de los productores ejecutivos de la película de Duvall. "Su participación -señala- fue decisiva para que mi idea de "Assassination Tango" se convirtiese en realidad".
Robert Duvall y Luciana Pedraza hablan de la película :
El dice, ella dice. La obsesión de él por Buenos Aires y el tango, el impulso vital que muestra por seguir aprendiendo a los 72 años, y también la dificultad de pensar con él en una familia con hijos entre tantas actividades. A él se le ocurren dos palabras en relación al modo en que ella baila el tango: gusto y elegancia, dice también que será una excelente directora de cine y que ha sido su adalid fundamental en la concreción de la película que ahora presentan juntos de visita por Buenos Aires.
El es Robert Duvall, el actor norteamericano de 72 años, famoso por sus papeles en "El Padrino" y "Apocalypse Now!" y director, entre otros cuatro films, de "Assassination Tango". Esta película producida por Francis Ford Coppola fue filmada íntegramente en la Argentina "porque es más barato" y se estrena mañana en el país. Ella es su actual mujer, Luciana Pedraza, una salteña distinguida de 31 años, actriz debutante que interpreta en el film a una bailarina de tango que enamora a un extranjero de oficio asesino profesional. Los dos están juntos sentados en el sillón de la habitación de un hotel porteño. Tienen unos 40 años de vida en el medio, pero en los ocho que llevan juntos viviendo en una casa en Virginia parecería que han sabido tender puentes para acercarse a pesar de las distancias generacionales y culturales. Ella, con sus delicados modales lo llama "Duvall" y le habla en un inglés depurado. El la escucha con atención y expone sus puntos de vista, que a veces difieren con los de ella. Pero nunca dejan de lanzarse flores de los más variados colores y aromas. "Assassination Tango" podría haber sido un divertido documental sobre la mirada de un extranjero famoso prendado del famoso clisé del no sé qué de las milongas porteñas y del sentimiento triste que se baila con pasión y apretado. Lo que le pasa al protagonista es la experiencia misma de Duvall, que ya visitó el país una treintena de veces y confiesa bailar tango desde hace 14 años. Pero el actor-director desechó la idea documental (por más que en la película la bailarina María Nieves suelte sus máximas sobre el tango y le dé consejos para disimular la chuequera) y decidió contar sus primeros pasos en el dos por cuatro a través de una historia de gángsters modernos. Así es como un asesino a sueldo llega al país con una misión que cumplir (matar a un militar). Y cuando su tarea se retrasa, en el entretiempo el tango entra a la cancha. -¿Pensó parodiarse a sí mismo? -Yo creo que la película es un paralelo de lo que yo conozco. Está claro que yo no soy de esta cultura. Luciana siempre me decía que yo tenía que venir a dar vuelta todo pero dejar que la experiencia venga de esta cultura. -¿No se animó al documental? -Yo siempre pensé en una ficción. Muchos directores de documentales no entienden cómo hacer un film de ficción. Muchos filman comportamientos verdaderos a través de improvisaciones para convertirlos en algo real. Pero hay un montón de acciones que son sacadas de la ficción y las convierten en documentales. Ese es el juego que alcanzamos con la búsqueda, lo cual es más interesante que simplemente hacer un film documental. No es tan fácil porque tenés que tener un sistema dentro de un formato de ficción. Cuando la gente hace ficción se siente muy libre y deja que las cosas ocurran. Un viejo amigo cowboy y actor, decía que cuando se dice ¡acción! es mejor que te surja algo. Me interesa llegar a la frescura del comportamiento real. Así consigo abrir también mi mundo de actor como una extensión de mí mismo. -¿Sus maestros de dirección de esa "naturalidad" fueron Ken Loach y John Cassavetes? -No estrictamente. Me gustan también algunos directores iraníes y me encantó por ejemplo la película argentina "El hijo de la novia", creo que ese director lo hizo mejor que Billy Wilder. De Ken Loach me gustan sus primeros trabajos, pero los que cuentan historias simples no los de contenido político, es muy de izquierda. De Cassavetes me gustaba la manera de dirigir: él caminaba en el set y se escondía a esperar qué sucedía, casi ni miraba a sus actores, los escuchaba. También me interesa Lasse Hallström, pero su período sueco antes de que se lo chupara Hollywood. -¿Qué lugar ocupa Coppola? -Para mí es un buen juez de los cambios de una historia. Estuvo dos días en el rodaje de mi película, y me dijo que tenía que encontrar mi modo de trabajar. -¿La película surgió antes de conocer a Luciana? Duvall: -Muchos años antes. Coppola me lo sugirió porque siempre me gustaron los lugares de Social Dancings, en donde se baila tango, salsa, mambo. Y cuando fui a ver "Tango Argentino" Coppola estaba entre la audiencia. Le conté mi idea, pero la dejé guardada en un cajón durante muchos años. Luciana siempre dice que no es de la cultura del tango, que empezó a bailar gracias a mí. -María Nievas iba a protagonizarla... Luciana: - Sí, pero no hablaba inglés, entonces decidimos cambiar la historia y buscar otra chica. Un día él me hizo una broma: "Estoy pensando en que tal vez podías estar vos". Para no mandarme la parte y quedarme sola quise invitarla igual. Duvall: -Además, cuando se muestra la película en los test en EE.UU. la gente pedía ver más al personaje de Manuela. Entonces la historia del asesinato quedó desbalanceada. -En un making off decís que él baila mejor que en la película... Luciana: - Sí, es además un obsesivo con perfeccionarse, caminar mejor, tener estilo. -¿De quiénes aprendieron? Duvall: - Del país, de la gente joven. Recuerdo la primera vez que bailé tango en Buenos Aires: yo miraba asombrado al tanguero Finito, y Virulazo que me decía, "Muuy bien". Luciana: - A mí me enseñó Duvall. Su estilo no es melodramático. Lo comparo con Piazzolla, como un Tai chi, un proceso de meditación. -¿Qué cosas no les gustan del ambiente del tango? Duvall: -Hay un porcentaje muy pequeño de gente que baila tango. Aquí, es una cultura muy hermética y entonces son todos muy críticos. Luciana: - Hacen críticas destructivas. En cambio, en los EE.UU. hagas lo que hagas, siempre te dirán: "Estoy tan orgulloso de vos". Y cuando algo no les gusta no dicen "¡qué rico!", se callan y esa es la respuesta. En el tango, nunca vas a encontrar alguien que te diga: "¡Estoy tan orgulloso de vos, qué bien lo hacés!" Duvall: - Bueno, eso te lo pueden decir en un principio.... Luciana: -Sí, pero en cuanto te convertís en una amenaza no te lo dicen más y en cambio dirán "¡Yo le enseñé!"
Por Lorena García De la Redacción de LA NACION
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