Para este ritual necesitarás:
- Ropas negras.
- Joyas doradas.
- Cuatro velas negras.
- Cuatro velas naranjas.
- Caldero con agua.
- Incienso de pachulí.
- Paño negro, uno para cada bruja.
- Campanilla.
- Cetro de sauce.
Las brujas-os se deben vestir de negro y ponerse las joyas doradas.
La sacerdotisa traza un círculo de protección grande y delimita su línea con cuatro velas negras y cuatro velas naranjas, intercaladas.
En el centro del círculo debe estar el caldero con agua y un incienso de pachulí encendido.
Cada bruja o brujo se venda los ojos con un pedazo de paño negro y se echa al suelo, de modo que la cabeza de todas las brujas o brujos quede mirando al centro del círculo.
Después que la sacerdotisa o sacerdote toque tres veces la campanilla, cada bruja-o deberá proceder de la siguiente manera:
Respirar hondo y relajarse lo más que pueda. Olvidar el mundo que existe a su alrededor, ignorar la corriente de aire y el ruido del entorno.
Sentirse perdidos en el espacio y en el tiempo, sumergidos en la oscuridad. Tener presente que en vuestro interior existe un mundo tan grande como el que hay fuera.
Rescatar vuestra propia presencia, concentrados solamente en vosotros mismos. Oír con calma las llamadas de vuestro mundo interior. Imaginar que el único mundo que existe en este momento es vuestro mundo interior.
Pensar sobre cómo ha trascurrido vuestra vida, las experiencias que la hicieron sufrir pero que la sirvieron de lección. Pensar en el pasado que influyó en la formación de la persona que sois hoy. Pensar cuanto vuestra vida ha sido preciosa hasta aquí.
La sacerdotisa o sacerdote toca la campanilla tres veces: es el momento de salir del trance y quitar la venda de los ojos.
Después de todo lo que habéis meditado, intentar cambiar, de verdad, cualquier situación presente que pueda comprometer negativamente vuestro futuro.
La sacerdotisa o sacerdote refleja el rostro en la superficie del agua del caldero y mueve la imagen con la ayuda del cetro. Mientras tanto debe decir:
En esta noche todos mis males menguarán junto con la Luna.
Este ciclo termina solamente para comenzar otro buen ciclo.
Las demás, brujas y brujos deberán hacer los mismo.
Cuando terminan, celebran un refrigerio y cierran el círculo de protección.