LIBRE ALBEDRIO
El aire me acaricia la frente y los cabellos,
con sus dedos sutiles juguetea conmigo,
me ha perdido el respeto,
porque suave introduce
bajo mi blanca blusa,
acariciante brisa.
A veces alborota muy rudo mis cabellos,
otras calla y se escabulle,
y es tan leve, su toque divino,
que solo percibo al poner atención.
La vida susurra como geiser activo,
mírame, disfrutame,
soy tuya, y mi alma invadida
por cruel melancolía,
solo percibe Padre,
de ti, el vital aliento.
El sol pone tintes rojizos en mis párpados,
y cuando intensifica sus efluvios ardientes,
vislumbro el rojo intenso de mi sangre caliente,
y floto hacia la nada, entre suaves suspiros,
por tu presencia inspirados.
La paz invade mi alma,
¿Sabias amado que te necesitaba?
El misterio se consuma,
mis hijos interiores, mis deseos, mis egos,
he puesto en la balanza de la muerte,
en un plato está,
mi corazón enamorado del Infinito,
del Absoluto, del Padre,
en el otro, mi mente pensante,
mis deseos, mis egos, mis apegos,
en el centro mi Esencia Primigénia.
Abandonada medito en mi destino.
¿Cual será el que prevalezca?
¿El Mundo o mi Padre?
Aminta Mairena 