BINOMIO ROMANTICISMO-SOBERANISMO, ENSAYO.
El romanticismo es un movimiento literario extremadamente individualista que prescinde de las reglas o principios tenidos por clásicos. El romántico es sentimental, generoso, fantástico. Éste movimiento procede originalmente de Alemania, siglo XVIII. Influyó notablemente en la moral y en la filosofía.
Se manifiesta en las letras desde finales del siglo XIX en Francia, Italia, España y sus colonias. Se caracteriza por una reacción del sentimiento contra la razón y reclama la libre expresión de la libertad individual. Busca un mundo diferente, apasionante, salvaje, remoto en el tiempo y en el espacio.
El romanticismo en las Islas Canarias toma forma y se define como un arte burgués, diferente del individuo, subjetivo, orientado a valores de la consideración de Canarias Nación sobre bases étnicas del pasado. Asimiladas las distancias ilustradas, la sensibilidad de los hombres canarios del siglo XVIII fue experimentando cambios importantes que preconizan la centuria que, muy pronto, va a considerarse como romántica. En Canarias también puede hablarse de romanticismo temprano. La obra de Viera y Clavijo servirá de acicate para nombres poéticos que se incorporaron a los nuevos aíres sin abandonar la senda marcada por Viera.
El siglo XIX canario refleja los vaivenes políticos de la Metrópoli española. Reflejará las ventajas de la relación, mediante la emigración, con las otras colonias de América que, sin duda, fueron un importante caldo de cultivo para la afirmación del incipiente romanticismo-soberanista que surgía en el archipiélago.
Canarias dio a la historia de los realistas, aunque lo principal de este movimiento se produjo fuera de las Islas, a Benito Pérez Galdós. Tras su moralidad espiritualista aparecieron narradores que se enmarcan a finales del siglo XIX y comienzos del XX, tales cuales fueron los hermanos Luís, Agustín Millares, Ángel Guerra, José Betancort.
En Canarias la literatura cumplió, además, un importante papel en los contenidos de la prensa periódica. A pesar de ello la expresión literaria de la época por excelencia es la poesía. Ya en Atlante, primer periódico de las Islas, aparecen poemas firmados por: Murphy, Plácido Sansón, la uruguaya Letona o la tinerfeña Isabel Poggi, poeta de expresión de los sentimientos femeninos de la poesía.
Deseamos resaltar que esa burguesía a la que hemos hecho referencia al comienzo de este ensayo, acarreaba consigo una ideología propia, un sentimiento romántico del nacionalismo que fue muchas cosas a la vez: movimiento filosófico, sentimiento popular similar a los desatados a la Revolución francesa.
La aparición del Romanticismo en la Metrópoli española y sus colonias vino por factores foráneos y en el caso de las Islas Canarias, por ser consustancial con el canario y por la influencia que sobre la burguesía ejerció la guerra e independencia de Cuba, en el siglo XX, motivo por el cual el romanticismo canario se acentúa considerablemente.
La participación de canarios en la Guerra de Independencia de Cuba fue el punto de partida de una guerra romántica de resultados positivos. Curiosamente el deseo de defender Cuba y con ello Canarias frente al extranjero, era en un principio para potenciar su propia fuerza y transmitirlo a territorios conquistados como estas Islas del Mar, para sentar las bases de futuras rebeliones.
Es entonces cuando más claramente surgen escritores y poetas canarios que dan a su obra la impronta, el carácter de romanticismo soberanista, entre los cuales cabe destacar a José Guerra Zerpa, fundador del periódico de La Palma, Diario de Avisos y cofundador de El Guanche que preconizaba el autonomismo independentista y que, posteriormente, pasó a ser el órgano de expresión del PNC en Cuba.
Otra circunstancia a destacar por parte de los ateneístas laguneros fue la de que en 1907 izaron en un mástil una bandera azul con siete estrellas blancas que fue el primer grito lanzado a favor de la soberanía. A principios del siglo XX, la situación política en Canarias estaba enconada contra la Metrópoli, existían muchos isleños que eran partidarios de hacer como se había hecho en Cuba y Filipinas para poder liberarse del dominio español. La situación fue complicándose y Madrid pensó que uno de los culpables del mal ambiente contra la corona eran los intelectuales del Ateneo lagunero, por lo que decidió tomar cartas en el asunto para evitar un movimiento separatista. Los ateneístas laguneros, ante la llegada de las tropas enviadas desde la capital, se vieron obligados a arriar la enseña, de siete estrellas blancas sobre fondo azul marino. En el momento de la aparición de los militares que venían a arriarla a la fuerza, se la tiraron a don Eduardo Tacoronte Bretillard, que estaba en la calle frente a la catedral, el cual se la llevó para su domicilio en Tegueste. Hoy ésta enseña continúa presidiendo en el Ateneo y, además, es la enseña del PNC (Partido Nacionalista Canario).
Con el intelectual Secundino Delgado, pequeño burgués como lo llamaban los españoles, lagunero e hijo de lagunero y de adejera, se marcan claramente los comienzos del romanticismo ideológico referido a un nacionalismo de corte autonomista, anarquista y anticolonial quien funda el Partido Popular Canario y un órgano de expresión, la revista Vacaguaré. Nos encontramos con que la mayoría de los planteamientos secundianos estaban apoyados por otro gran tinerfeño cual fue Nicolás Estébanez, poeta, político, anarquista y libre pensador. Fue el gran defensor de la patria asentada en la geografía. Cultivador de temas específicos de Canarias (el mar, el Teide, el 25 de julio) y en Romances y Cantares se aprecian claramente sentimientos del romanticismo canario del que estaban impregnados la mayoría de la intelectualidad de este archipiélago.
Secundino Delgado fue el primer líder del moderno nacionalismo canario que junto con Antonio Cubillo, lagunero e hijo y nieto de laguneros y madre conejera, son el referente del pasado, presente y futuro en momentos de esperanza e incertidumbres, en que el soberanismo se encuentra. De estos dos personajes de gran importancia e influencia en las Islas Canarias han surgido varios partidos políticos, muchos de ellos, lamentablemente, muy apartados de los orígenes del romanticismo soberanista, más bien alineados con autonomismo de obediencia españolista. Sin embargo Antonio Cubillo, líder el MPAIC, actual presidente del CNC (Congreso Nacional de Canarias), quien lo fundó a partir de su regreso del exilio y que conserva las más puras esencias del soberanismo canario.
La entrega de estos dos intelectuales románticos es el reflejo de la actitud militante que está por demostrar por muchos de los que dicen amar Canarias. La honestidad, la moral en la filosofía, poniendo siempre a Canarias por encima de intereses de grupo, apartando el lugar de nacimiento de las personas, llegando a comprender que vivimos en una nacionalidad donde el mestizaje está latente, en los genes de nuestros descendientes. ¿Se llegará algún día por parte de los irascibles, a comprender que muchos románticos soberanistas nos hemos integrado y asumido que defendemos, porque no podría ser de otra manera, lo que son y defienden nuestros descendientes? ¿Será qué somos románticos en exceso?...
Como bien dijera el patricio Secundino Delgado y que muchos no deben olvidarlo: Un pueblo, como el de Canarias, está formado de hijos de las diferentes naciones de que está compuesto el mundo, y que han arribado a emplear sus capitales los unos, y a disfrutar de las delicias de su incomparable clima los otros, no es genuinamente español, aunque el Gobierno de España sea quien lo gobierne, ni aunque por las leyes españolas se rija.
Esta es mi pequeña aportación, como canario de integración y romántico como el que más, a modo de ensayo sobre el principio del binomio romanticismo-soberanista canario, que dedico a mi autóctona esposa y a nuestros ocho hijos.
FIDEL CAMPO SÁNCHEZ. LA LAGUNA.