Sacramentos
EL BAUTISMO
"Apareció en el desierto Juan el Bautista predicando el bautismo de penitencia para la remisión de los pecados. Acudían a él de toda la región de Judea, todos los moradores de Jerusalén, y se hacían bautizar por él en el río Jordán, confesando sus pecados". En su predicación Juan decía: "Detrás de mi viene uno más fuerte que yo, ante quien no soy digno de postrarme para desatar la correa de sus sandalias. Yo os bautizo en el agua, pero El os bautizará en el Espíritu Santo" (San Marcos, 1, 4-8).
"En aquellos días vino Jesús, desde Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán. En el instante en que salía del agua, vio los cielos abiertos, y el Espíritu, como paloma, que descendía sobre El y se dejó oir desde los cielos una voz: "Tú eres mi Hijo muy amado, en quién yo me complazco" (San Marcos, 1 9-11).
El bautismo de Juan significaba un cambio de vida en quien lo recibía: era una expresión del arrepentimiento de los pecados y de la preparación del camino del Señor. El verdadero bautismo, no sólo en agua, sino también en el Espíritu Santo, vendria después, cuando llegara Cristo. El Señor quiso someterse al bautismo de Juan para ejemplo de los demás; y en aquel momento, por primera vez y en forma sensible, aparecen las tres Personas de la Santísima Trinidad.
En otra ocasión hablaba el Señor con Nicodemo y le decía: "Quien no naciere del agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de los cielos" (San Juan, 3, 5).
Cuando el Señor iba a subir a los cielos, envió a sus Apóstoles por todo el mundo, diciéndoles: "Me ha sido dado todo el poder en el cielo y en la tierra: id, pues, enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo" (San Mateo, 28, 19). "El que creyere y fuere bautizado se salvará, mas el que no creyere se condenará" (San Marcos, 16,16).
San Pablo explica el profundo misterio contenido en el Bautismo. Nosotros fuimos antes esclavos de las concupiscencias, viviendo en la maldad: mas cuando apareció la bondad y el amor de Dios nuestro Salvador hacía los hombres, no por las buenas obras que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, nos salvó mediante el lavatorio de la regeneración y renovación del Espíritu Santo, para que, justificados por su gracia, seamos herederos de la vida eterna (Tito, 3, 5-8).
El Bautismo es este baño de regeneración, por el cual somos reegendrados para nacer hijos de Dios. Es un nuevo nacimiento, al que ha precedido una muerte mística, a saber: hemos muerto a la vida del pecado. Hemos muerto con Cristo. Nuestro "hombre viejo" - la naturaleza pecadora - ha sido crucificado, para que sea destruido el cuerpo del pecado, y ya no sirvamos al pecado (Romanos, 6,6).
El lavatorio bautismal representa que somos sepultados bajo las aguas para participar en la muerte de Cristo. "¿Ignoras que cuantos hemos sido bautizados en Cristo Jesús fuimos bautizados para participar en su muerte? Con El hemos sido sepultados por el bautismo para participar en su muerte, para que como El resucitó de entre los muertos por la glória del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva. Porque si hemos sido injertados en El por la semejanza de su muerte también lo seremos por la de su resurrección" (Romanos, 6, 3-5).
Este es el "nacimiento del agua y del Espíritu" sin el cual no podemos entrar en el renino de los cielos.
El Bautismo es el primero de los sacramentos, es la puerta de entrada a la Iglesia, la iniciación de la vida cristiana, nuestra primera justificación y el más necesario de todos los sacramentos.
El que se bautiza, confiesa su fe en Cristo, renuncia a Satanás y a los pecados, promete vivir como cristiano, y queda consagrado a las tres Personas de la Santísima Trinidad.
El Bautismo, al infundirnos una nueva vida sobrenatural, la vida de la gracia, nos lava del pecado original y de todos los pecados personales, si los hubiera; nos perdona las penas merecidas por ellos; nos hace hijos de Dios, miembros de la Iglesia, y nos señala para siempre con el carácter de cristianos. Nunca podremos ya dejar de ser cristianos, aunque perdiéramos la fe o la gracia.
Si queréis hacer algún comentario respecto a esta pagina, pulsa aquí: Buzón -Teología