Tu eres el visitante No.
A partir del 7 de septiembre de 2003.
¿Eres un adicto a Internet?
Por: Alejandro Blanca
Fuente: Cibersivo
Si no te puedes despegar de la computadora y unas 6, 8 ó 10 horas diarias no te parecen suficientes para navegar en internet, si no duermes por estar inmerso en el ciberespacio y cuando por fin sales te sientes un poco culpable, si por tu afición a la red has descuidado tus relaciones familiares y sociales y hasta tu trabajo, entonces puedes considerarte un adicto a internet y pedir ayuda. Al menos esto es lo que sugiere un estudio realizado hace unos meses por sicólogos de la Universidad de Virginia.
Esta enfermedad de la era de las nuevas tecnologías es conocida como síndrome de adicción a internet, uso compulsivo o patológico de la red.
Los expertos señalan que se trata de un desorden psicosocial que se manifiesta en síntomas de alejamiento del entorno social, desórdenes afectivos, interrupción de relaciones con los demás y necesidad irrefrenable de incrementar las horas en el ciberespacio para sentirse satisfecho. Si no se conocen los límites, todas las bondades de navegar en internet se pueden convertir en perjuicios.
Los especialistas advierten que esta peculiar adicción se manifiesta en el deseo insuperable de estar conectado a la red virtual, la pérdida de control, permanecer online más tiempo de lo que se pretendía y la consiguiente sensación de culpabilidad. A esto se añade a veces, la pérdida paulatina de la capacidad de rendimiento en el trabajo y el intento de ocultar las costumbres de adicto o de minimizarlas. Las víctimas de este síndrome son, por lo regular, personas con baja autoestima y con fascinación por los excesos. Se parecen a quienes padecen cualquier otro tipo de adicción.
¿Es la adicción a internet un problema de salud pública en sociedades postmodernas? Recientemente, la Asociación Americana de Psicología lanzó la voz de alarma: once millones de usuarios sufren adicción a internet, el seis por ciento de la población mundial de cibernautas.
Estos usuarios compulsivos necesitan tratamiento médico, al igual que los fumadores, alcohólicos o cocainómanos. Otro estudio elaborado por el Observatorio de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información, oficina del Ministerio de Ciencia y Tecnología de España, asegura que el 10.5 por ciento de los usuarios españoles de internet sufre algún tipo de problemas relacionados con la adicción a la red, mientras que casi el 40 por ciento se encuentra en situación de riesgo.
Debate y estudios
La primera persona que estableció criterios de diagnóstico para este transtorno fue el psiquiatra Ivan Goldberg, en 1995.
Poco después, en 1998, los investigadores McKenna y Bargh realizaron un estudio en grupos virtuales y encontraron que internet permite a aquellos con personalidades estigmatizadas (por razones de sexo o ideología) revalorarse ante su entorno social y, en última instancia, revelar su verdadera identidad a sus familiares y amigos. Esto hace que la pertenencia al grupo virtual se convierta en una parte importante de su identidad real.
El medio virtual permite mantener el anonimato en salas de chat o grupos de discusión. Así, el que es tímido se desinhibe, pierde el miedo a expresarse libremente, lo cual le da un sentimiento de protección y libertad al mismo tiempo. Es evidente, señalan los expertos, que internet está produciendo un rápido cambio en las costumbres y formas de establecer relaciones humanas. No por nada están proliferando los matrimonios que se originan de una relación virtual.
El investigador de la Universidad Católica de Colombia, Jesús Enrique Jaimes Osma, en un artículo publicado en la revista Adicciones, señala que la adicción a internet consiste en una “compulsiva agilidad para comunicarse a través de las redes cibernéticas, especialmente en la complejidad de la red, para formar un círculo de relaciones cada vez más irreal y en el que no es necesario utilizar la máscara del convencionalismo”. El investigador compara el internet con la marihuana, porque es un “psicoestimulante, que estimula los nervios en el cerebro como lo hace la marihuana, afecta el Sistema Nervioso Central, al igual que la marihuana, aunque no tan drásticamente; además induce a la somnolencia, pérdida de la memoria a corto plazo y pérdida de la coordinación”.
En tanto, el director del Instituto Nacional de Toxicología de España, José Cabrera, considera que existe entre los jóvenes una “verdadera adicción a los aparatos electrónicos, como los móviles o la televisión, y al uso de internet, lo que los conduce a la deshumanización”.
Cabrera explica que el joven de hoy tiene “dos graves problemas: el primero que nunca tuvo tanto ocio y tan mal estructurado, y el segundo que nunca tuvo una oferta tan inmensa de cosas que hacer”.
Un sondeo sobre el uso de internet en el trabajo, realizado para Websense –una compañía de San Diego que vende software para controlar el trabajo de los empleados— pone de manifiesto que leer noticias y hacer compras online son dos puntos que pueden propiciar la adicción de la red en el trabajo. Acerca del grado de adicción que suscitan los diferentes contenidos en línea, el sondeo revela que 24 por ciento de los trabajadores se engancha con las compras. El 23 por ciento dice que prefiere las noticias, incluyendo en este capítulo la información financiera y las notas deportivas. El 18 por ciento está fascinado con la pornografía, y el resto, con el juego y las subastas.
De sexo, chats, apuestas y videojuegos
Los videojuegos son unos de las ofertas más adictivas en internet. Por increíble que parezca, ha provocado la muerte de varios ciberadictos. Por ejemplo, la señora Elizabeth Woolley, de Wisconsin, culpa al juego virtual Everquest de la muerte de su hijo de 21 años, quien disputó una partida intensa y minutos después murió de un ataque epiléptico. El hijo de Woolley padecía epilepsia y las doce horas diarias que pasaba frente a la computadora enfrentándose a enemigos imaginarios le perjudicaron la salud, según su madre.
Al parecer, este juego también podría ser el responsable indirecto de la muerte de un niño de Tampa (Florida), que tuvo un accidente mientras su padre, encargado de cuidarlo, estaba absorto en el juego, según el sitio de internet especializado en información cibernética CNET.
Por esta fama, los usuarios ya conocen a ese juego como EverCrack, en referencia a la adicción a la cocaína. Al igual que otros juegos como Diablo II o Dark Age of Camelot, EverQuest se juega online, tiene al menos 400 mil personas suscritas y un mismo juego puede durar meses. Los jugadores tienen control sobre unos personajes creados por ellos mismos y disponen de una serie de habilidades y pertenencias que se pueden intercambiar con otros colegas. Esta naturaleza competitiva y de colaboración en el juego es lo que lo convierte en algo tan adictivo, según los expertos.
Otro foco de adicción son las páginas de contenido sexual. El presidente de la Sociedad Europea de Psiquiatría Social, Francisco Alonso, aseguró recientemente que la adicción al sexo virtual se está volviendo común y “las víctimas son fundamentalmente los estudiantes y las personas cultas”.
El experto aseguró que se “estudian casos de adictos que prefieren el sexo por internet que el sexo con su pareja real, a la vez que se ha comprobado que, paradójicamente, el sexo en internet les ha quitado el apetito sexual. Añadió que “esta población se ha convertido en personas sexuadas por la virtualidad y no por la realidad, por lo que se podría ensayar convertir a los violadores en adictos a este tipo de prácticas en internet”, propuesta sin duda controversial. Un estudio de la Universidad de Starford revela la adicción de los estadunidenses al cibersexo es alarmante, pues revela que unas 200 mil personas son adictos a las páginas web y chat pornográficos, con once horas de conexión a la semana.
Algunos opinan que la adicción a internet no es del todo negativa. Algunos ciberadictos han utilizado su padecimiento para crear.
Es el caso de Jed Weintrob, quien en sus cientos de horas frente a la pantalla realizó On_line, una película filmada enteramente en la red y exhibida recientemente en el Festival de Cine Sundance. “He estado jugando con esta tecnología desde 1993. Se me vino la idea de hacer una película y estuve trabajando en ella durante los últimos tres años”, dijo Weintrob al servicio de noticias español Iblnews.
On_Line cuenta la historia de seis personajes subyugados por una página web erótica, Intercon-X, administrada por los compañeros de apartamento John y Moe. John y los otros han llevado una vida en Internet que roza lo obsesivo y la película muestra cómo el sexo sin contacto y anónimo, online, puede dominar sobre las relaciones normales. “He tenido algunos problemas propios de adicción a internet. Puedo estar un día y una noche sin salir. Los extremos no son saludables (...) Algunos de estas intensas experiencias sexuales pueden ser muy adictivas”, confesó Weintrob.
Tratamientos y recomendaciones
Curiosamente, la cura para la adicción a internet se puede encontrar en páginas electrónicas que abordan el tema de una forma rigurosa, presentan formularios y test para detectar si uno está enviciado. Además se dan consejos para evitar la enfermedad y para curarla. Una opción está en la página del Centro online de Adictos (netadicction.com). La mayoría de los sitios que tratan el tema están en inglés, pero también hay alguno en español. En www.adicciones.org, se encuentra información sobre todo tipo de adicciones y hay links a artículos sobre el tema y a centros de ayuda a ciberadictos.
La forma más práctica para saber si se es adicto a la red es llenar un test. Algunos indagan más en cuestiones privadas. Para empezar se puede contestar el que está en la página de Strescur (www.stresscure.com), que está en ingles pero es muy sencillo de completar.
Son nueve preguntas a las que se debe responder con un sí o un no. Un poco más complicado es el test que hay en wwww.netadicction.com, con 20 preguntas.
Según las doctoras españolas Mireisy Mesa Villalonga y Neyvis Pérez Espósito, creadoras de un estudio muy completo para la Facultad de Ciencias Médicas Manuel Fajardo, de Cuba, lo principal es que el adicto reconozca el problema. “De la misma manera que en el alcoholismo, el adicto a internet debe comprender primero que tiene un problema y contar con suficiente motivación para buscar ayuda”. En Estados Unidos se creó un grupo de apoyo vía internet pero los resultados no fueron satisfactorios. En España, el psicólogo Echeburúa, en 1999 creó un programa para las adicciones psicológicas que ha sido aplicado a las personas con adicción a Internet.
Existe clínicas que dan atención a los ciberadictos. Un campamento de verano de Alemania ayuda a niños con este problema.
El objetivo es conseguir que los niños que pasan demasiado tiempo navegando dejen a un lado la computadora en verano o en un periodo vacacional y entren en contacto con la naturaleza.
La Federación Andaluza de Jugadores de Azar Rehabilitados (Fajer) también acepta a los adictos a internet o al teléfono celular. En algunos grupos de ayuda se suele reunir a los jóvenes que han tenido problemas con las pastillas, el hachís o la cocaína, con los enajenados del mundo virtual.
Los sicólogos recomiendan moderación y ofrecen algunos tips: reducir el número de horas de conexión a 120 minutos por día. Revisar el correo una sola vez al día y en compañía de otras personas. Evitar la conexión en horarios en que se debe dormir. Pensar lo menos posible en la red cuando no se está conectado. Conocer los estímulos que de forma individual llevan a la persona a adoptar una conducta adictiva y no exponerse a éstos. Controlar la ansiedad y la depresión. Lograr un equilibrio entre los deberes y los deseos.
Parece sencillo, pero para los adictos seguramente no lo es. Si el poder mental es la clave, entonces valdría la pena repetirse la frase “sólo por hoy”.