"En el nombre de Dios, El Clemente, El misericordioso”
El año del Elefante. El año de la victoria de Dios.
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Gloria al Graciabilisimo, el Santísimo, el Rey, el Omnioyente, el Sapientisimos, Gloria al que posee los nombres más bellos y al que posee nuestras vidas en su mano.
Dios, El omnividente, a lo largo de todo el Corán, nos relata sucesos del pasado y nos invita a sacar lecciones de los mismos. En estos relatos queda patente, que los creyentes que tienen fe en El, obtendrán lo más maravilloso de la creación y no tendrán nunca porque estar tristes, ni afligirse por los problemas, siempre tendrán la protección y la ayuda del más clemente de los clementes y del más poderoso de los poderosos. Uno de esos sucesos que nos llena de fe y esperanzas en el Creador de los mundos, es el que trataremos a continuación.
El año del Elefante - El año de la Victoria de Dios.
La Casa de Dios en la Meca, La Kaaba, ocupaba antes del Islam un lugar destacado en el Corazón de los Árabes y de los pueblos vecinos; no obstante su idolatría las gentes sabían que esa era la Casa de Dios en la Tierra, la cual fue construida por el Profeta Abraham para glorificar a Dios. Desde tiempos muy remotos hacía ella confluían las caravanas en tiempo de peregrinación. Pero la idolatría iba minando cada vez más lo poco de creencia que quedaba en los corazones de los árabes, el prestigio de la Kaaba estaba disminuyendo, ya que las otras tribus cuando se enemistaban con los de Kuraish, levantaban en sus tierras templos a dioses inventados. Por ello quiso Dios, Alabado Sea, dignificar nuevamente a la Casa Sagrada y fue así como tuvo lugar el suceso conocido como el año del elefante.
Abraha, Comandante cristiano de los ejércitos de Habashih - actual Etiopia, lleno de envidia por el lugar que ocupaba MECA y la Kaaba, entre las gentes de la península, quiso cambiar las cosas, fue así como ordenó construir una gran Iglesia en Yemen - Puso todo su empeño y gasto mucho dinero y levantó una gran Iglesia, era un portento, muy bella, de gran lujo. Las paredes y las puertas de la misma estaban decoradas con oro, plata y piedras preciosas. Sus alfombras, lámparas y cortinas eran muy costosas. Abraha envió mensajeros a todos los lugares promocionando su Iglesia y dando facilidades a quienes peregrinaran hasta la misma.
Pero para su desdicha, solo unos cuantos aceptaron su invitación, la Kaaba en la MECA seguía atrayendo a los peregrinos, esto disgustó a ABRAHA, quien consultó a sus sabios y estos le aconsejaron que la única forma de convertir a su Iglesia en el centro de la peregrinación era destruyendo el Templo de la Kaaba.Abraha reunió a lo mejor de sus soldados y lo mejor de sus armas, reunió también los mejores y más grandes elefantes, los cuales servían de montura a sus hombres, y se adentró en el desierto rumbo a MECA, su poderío era tal, que nada ni nadie se le resistía. Los poblados por los que iban pasando, uno a uno fueron cayendo bajo su dominio.Taif fue avasallada, los elefantes infundían terror en las gentes que los veían. Nunca antes en esa región se había visto soldados cabalgando elefantes. Estos iban dejando sus huellas por doquier.
Cuando llegaron a las puertas de Meca, algo extraordinario ocurrió, los elefantes se negaron a traspasar las puertas para entrar a la ciudad. De nada valieron los intentos de los soldados por conducir a los elefantes, estos no daban un paso cuando de entrar a la ciudad se trataba, pero cuando los movían hacía otro lado, inmediatamente echaban a andar.Ante esto Abraha y sus 60.000 soldados no tuvieron otra alternativa que entrar a la ciudad de MECA de a pie.
Las gentes de MECA no se le opusieron, no tenían como hacerle frente a un ejército tan poderoso, nunca antes ellos habían visto tantos soldados ni tanto armamento.Estando ya en la ciudad, se presentó el suceso de ABRAHA con el abuelo del Profeta -Abdel Mutalin. Abraha confiscó las riquezas de las gentes de MECA entre ellas la de ADBEL MUTALIN, quien era un hombre importante de MECA, era el custodio de la Mezquita. Le confiscó 200 camellos.
Ante este atropello, el Abuelo del Profeta fue hasta donde el poderosos Abraha y se le enfrentó a pedirle le devolviera a su gente y a él lo que les había robado. Abraha, se sorprendió ante la petición que se le hacía, y le dijo a ADBEL MUTALIN.
“Ciertamente el resplandor de tu rostro me hizo creer que eras el universo entero, pero la bajeza de tu petición hace que te considere insignificante.Y agregó: Estoy por destruir la Kaaba y tú me sales con que quieres que te devuelva tus camellos. El abuelo del Profeta le contesto: “Soy propietario de los camellos que tienes en tu poder, pero la Kaaba tiene su propio dueño y El sabe como protegerla ante cualquier ataque” Abraha quedó sorprendido con tal respuesta.Y no se equivocaba el Abuelo del Profeta, El señor de todo cuanto existe, protegería y defendería la Casa Sagrada.Dios, Alabado sea, nos lo recuerda en la Sura del elefante:
En el nombre de Allah, el Misericordioso, el Clemente.
¿No has visto lo que hizo tu Señor con los del elefante?¿Acaso no hizo que su estratagema fracasara, enviando contra ellos pájaros en sucesivas bandadas, que les arrojaban piedras de arcilla, dejándolos como paja carcomida?
Queridos Hermanos, Dios; Altísimo sea, tal como en el pasado destruyó a los ejércitos del Faraón, a los cuales ahogó en el mar rojo, y salvando a Moisés y a los Israelíes; en esta oportunidad, de una forma prodigiosa, aniquiló al poderoso ejercito Abraha cuando este se disponían a destruir a la Kaaba, la cual estaba a su merced, ya que las gentes de MECA habían huido a las montañas. Pero la sagrada Kaaba no estaba desprotegida, la protegía el señor de los mundos.
Fue así como de la nada aparecieron Cientos de pájaros que surcaron el cielo y cada uno de ellos llevaba en su pico piedras de arcillas, las cuales iban dejando caer sobre los soldados. Cada piedra, como si estuviese marcada, caía sobre cada soldado y lo destruía, sus cuerpos quedaron dispersos por las arenas del desierto completamente despedazados. Se cuenta que los pájaros persiguieron a los soldados que lograron huir y que uno de estos soldados que escapó, fue ante su rey a contarle lo ocurrido y hasta allí lo siguió uno de los pájaros, el cual le lanzó la piedra que le tenía destinada.
Este acontecimiento puso de presente, una vez más el poder de Dios. Solo El es el más grande, el omnipotente.Toda la creación se le somete, por las buenas o por la fuerza.También nos indica este hecho, que la Kaaba, es efectivamente la Casa de Dios y que como tal tiene siempre su protección. Y que mejor protección que la de Dios.
Si nosotros deseamos temer la protección de Dios, ello es muy fácil, basta con abandonarnos a El y vivir como nos lo enseña el Sagrado Corán.De esto debemos estar totalmente convencidos, la nuestra es la única verdad, las otras creencias son invenciones de los hombres y como tal, llenas de error y de mentiras.Dios, El más generoso, al respecto nos dice: Sura La vaca, aya 119
Los judíos y los cristianos no estarán satisfechos contigo hasta que no sigas sus creencias.Di: La Guía de Dios es la verdadera Guía. Si siguieras sus deseos después del conocimiento que te ha venido, no tendrás ante Allah, quien te proteja ni auxilie.
Y nos dice, también, Alabado sea (Sura 35 ayas 24 y 25)
Todo cuanto en ella hay -en la tierra- es perecedero.Pero la faz de tu Señor,Dueño de la Majestad y Honor, permanece.