"NUNCA SE HA VISTO A UNA PERSONA CUANDO ADOLESCENTE O ADULTO, QUE CAMINE GATEANDO, PORQUE SUS PADRES LE HUBIEREN PERMITIDO HACERLO LIBREMENTE EN SU INFANCIA. ASÍ MISMO EL NIÑO MEJORARA SU REDACCION ESCRIBIENDO, DE LA MISMA FORMA QUE MEJORARÁ SU ANDAR, ANDANDO.
Es suficiente que nosotros sepamos despojarnos de nuestra función de control y de crítica para tomar la natural actitud de ayuda. Naturalmente si reñimos al niño porque se equivoca a cada palabra, sólo conseguiremos que escriba con aprensión.
Se dice que las ovejas son estupidas, somos nosotros los que las hacemos ser así, cerrandolas en establos estrechos, sin aire y sin luz, donde no pueden hacer otra cosa más que patalear y balar, hasta que aparece el pastor o el carnicero.
Las obligamosen plena montaña, a seguir pasivamente, bajo la amenaza del látigo y los perros, cualquier veleidad de los terneros jóvenes de intentar vivir sus experiencias fuera de los caminos trillados, de perderse por el bosque, de retrasarse en las peñas, incluso si en ello sólo encuentran desgarrones. Pero tenemos excusa. Nuestro objetivo no es en absoluto el de educarlas y hacerlas inteligentes, sino solamente llevarlas a sufrir y a aceptar, a desear incluso, la ley del rebaño y de la servidumbre.
Pero ¡ay!, todavía oigo a los niños deletrear canturreando, (iba a decir balando), detras de las puertas cerradas de sus escuelas-establos.
(Celestine Freinet)