Año 740 AC. Grecia. (...)
Después de la huida de Athena y el final de la guerra santa, Odin asignó a sus victoriosos guerreros un eje para gobernar, dándoles el poder de dioses menores, siendo así seres eternos.
Till, dios ETA, fue consagrado a gobernar el eje de la tierra, ocupando el lugar de la diosa Athena en el trono de Grecia, y así debería ser para siempre, hasta lo ocurrido aquel Agosto del 740 AC.
La aguatera del templo del Athena, Aloreon, era la más fiel servidora del dios Argos. De hecho, parecía admirarlo, e incluso amarlo en secreto. Pero todo cambió este agosto. A pesar de estar advertido de que nuevo gobernante estaba dentro del santuario, Argos no expulso ni mató a nadie, solo decidió esperar a ver quién de todos los que lo rodeaban sería el valiente que lo desafiaría. Fue así como, ante sus propios ojos, la mismísima Athena poseyó el cuerpo de Aloreon, iluminando sus ojos de color dorado, se mostró frente a él diciendo:
“Un gusto verte después de tanto tiempo dios ETA. Puede que no me recuerdes, pues mucho tiempo a pasado. Solían llamarme Athena, hoy por hoy seré Aloreon, respetaré la identidad de tu joven adoradora. Ya que hace 250 años, tu me enfrentaste con tus tres amigo, es hora de que yo te enfrente con mis tres amigos…”
Diciendo esto, eleva su cosmos de manera extremamente rápida hasta llegar al estado óptimo de divinidad mayor que la caracterizó siempre. Tres figuras humanoides aparecen a su alrededor. Cuando la luz cesa, los rostros de tres jóvenes se dejan ver, mientras la diosa sigue su discurso…
“Bannor de Aries, maestro del control mental, Ank-Art de Cáncer, rey de las leyendas egipcias y Carquemis de Géminis, mi fiel protector. Ellos lucharán a mi lado. Así será un duelo realmente justo.”
La diosa sonríe, y hace un movimiento simbólico con las manos. Acto seguido, el cetro e Nikea se desprende de las manos de dios ETA y se dirige a ella.
“Nikea, vieja amiga, ha pasado mucho tiempo… Santos sagrados… acaben con él!!!”
Y al dar la orden golpea su cetro contra el piso. Los tres santos atacaron furiosamente con sus más poderosas técnicas al antiguo dios guerrero, derrotándolo de un solo golpe. Tres voces se escucharon a la vez en el recinto de la autoridad de Grecia.
“Aces High!!! (…) Olvido de Tehenut!!! (…) Semi God Redemtion!!!”
Los tres ataques fueron suficientes para derrotar a Argos, el dios BETA. Aparentemente la inmortalidad no le permitía morir de viejo, pero antes tres ataques de seres divinizados, cayó sin poder siquiera pensarlo. El cuerpo de Till se desintegró por completo, y su zafiro de Odin regresó a Asgard, al refugió de su dios padre.
Athena, con Nikea en su mano, tomó el mando del eje de la tierra una vez más, anunciando con su grito de guerra a todos sus servidores:
“Dios padre Zeus, he logrado mi cometido, y ahora que he recuperado mi fuerza estoy lista para luchar por el dominio de los ejes del mar y del infierno. El viejo orden será ahora el nuevo orden. Bannor, Ank-Art, ustedes serán mis dioses aliados y tendrán lugar de privilegio a la hora de protegerme contra los enemigos más poderosos. Carquemis, tu te encargarás de guiar a la nueva generación de santos, convocando a los caballeros de esta nueva era, liderando como sumo sacerdote el recinto de la sabiduría. Una guerra santa ha empezado athenienses, y es hora de recuperar lo que nos pertenece, con honor y valía. Mi nombre es Aloreon, y soy su diosa, la de hoy, la de siempre, Athena…”