| (Marzo 2008)  Editorial Novedades Artículos Burning LEGRÁ
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 (Marzo 2008)
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Campeón de Europa El 22 de diciembre de ese mismo año, José Legrá gana el título europeo de peso pluma al derrotar por KO a Yves Des Marets en sólo tres asaltos. Fernando Vadillo, el mejor periodista que ha escrito de boxeo en España, redacta para su titular en el diario madrileño AS “Ha nacido un puncher”. Dejando claro que el cubano, dijeran lo que dijeran, sabía pegar. Del primer asalto diría “El francés intuía que iba a perder y se dispuso a vender cara la derrota”, sobre el segundo round “Legrá hasta se permitió la osadía de bajar la guardia y fintar a su enemigo. Y salió airoso, volvió a disparar por la izquierda, a doblar por la derecha y a tejer un arabesco de juego de piernas que para sí quisieran muchos campeones de campanillas.” En el tercer asalto Legrá derrota por KO al púgil francoargelino, el árbitro suizo Neudholf decía “Out”, y proclamaba a Legrá nuevo campeón de Europa de peso pluma. El público subió al ring levantándolo en hombros, y Legrá, quien llevaba años diciendo que era el mejor en España, al igual que Alí aclamaba en los USA que él era el más grande, exclamó a los micrófonos “¿Quién dijo que soy un ignorante? ¡ A ver! ¿Quién dijo que soy un fanfarrón?” y terminó “Seré campeón del mundo”. “Cuando pasaba hambre de niño en Cuba y nadie me daba una peseta, me dije tengo que ser campeón del mundo, tengo que estar entre los diez mejores boxeadores del mundo”. En aquel año el boxeo español tenía también a Pedro Carrasco como campeón de Europa de peso ligero para derrotar en junio al danés Borge Krogh por KO técnico en el octavo asalto en el Palacio de los deportes de Madrid. También dicho deporte se podía ver por televisión, se celebraban veladas, y el mismísimo presidente de la Federación española de boxeo, luego presidente de la Unión europea de boxeo, el doctor Vicente Gil, era el médico personal de Franco, y los triunfos de los boxeadores españoles en el extranjero, al igual que los de Manolo Santana en el tenis y Ángel Nieto en el motociclismo, y antes los del Real Madrid en el fútbol, hizo que el franquismo se subiese al autobús de los éxitos deportivos cuando a España no la dejaban entrar en el mercado común, al igual que a Portugal. Unos meses después el cubano sigue ganando a boxeadores bien cotizados. Además de ser el campeón de Europa, es nombrado aspirante a disputarle el campeonato mundial de peso pluma, en la versión del Consejo mundial de boxeo W.B.C., a su viejo rival Howard Winstone, que hará su primera defensa del título contra el de Baracoa. Legrá, como campeón de Europa, es recibido por el dictador español en el Palacio del Prado. Junto a su preparador Kid Tunero, el anterior jefe del estado le dice al púgil con respecto a su pelea contra Winstone “Confío en que haga una buena labor y ponga a España en el lugar que se merece”, y el boxeador responde “Excelencia, ese título vendrá para acá”. Un español campeón del mundo 33 años después Desde 1935, cuando el valenciano Baltasar Berenguer “Sangchili” le arrebató el campeonato del mundo de peso gallo por puntos al caribeño Panamá Al Brown, no había vuelto a haber un boxeador español que fuese campeón mundial. Lo habían intentado Luis Romero en 1951 en el peso gallo contra el sudafricano Vic Toweel, Young Martín lo había pretendido en el peso mosca en 1957 contra el argentino Pascual Pérez, y en 1961 Juan Cárdenas en el peso gallo frente al galés Johnny Caldwall. La pelea se celebraría en el país de Gales, en la ciudad costera de Porth Cawl, que estaba a medio camino de las principales ciudades galesas, Cardiff y Swansea. Y Legrá se concentra en Torrelodones, en las afueras de Madrid, haciendo guantes con sus amigos Miguel Velásquez, campeón de España de peso ligero, y Pedro Carrasco, campeón de Europa del mismo. Ambos le ayudaron mucho para enfrentarse con el durísimo Howard Winstone. El de Baracoa ya se encargó de decir que “Él sería el nuevo campeón del mundo y que no era ningún fanfarrón”. La gente le contestaba “No sé como vas a volver a España si pierdes”. El promotor de la pelea, el inglés Jack Solomon, afirma que las apuestas están a favor de Winstone nueve a uno. Pero la prensa deportiva británica está impresionada por la forma de boxear del aspirante, y escriben de él que es “Un verdadero Cassius Clay por su constante movilidad, una agresividad llena de peligros para su rival, una moral de hierro... hay en él madera de campeón”. El combate se celebra en el Coney Arena Beach, con una capacidad de 11600 espectadores. Los seguidores del púgil galés cantan canciones del país, y frente a ellos las de los aficionados españoles de la peña Costa Brava de Charing Crossroad, y una peña canaria y otra aragonesa cantan el “La, la, la” de Massiel que unos meses antes había ganado el festival de Eurovisión en Londres. Arbitraba el inglés Harry Gibbs, con fama de ser justo y neutral. Y aunque Legrá decía “Tengo que ganar, soy el mejor y lo voy a demostrar”, Kid Tunero desconfiaba de la presión del público local “Hay que ganar por KO, para que nadie pueda discutir la decisión”.  Página 5/6 | EPOCA ANTERIOR  Sobre el E-Zine Hacemos el E-Zine Noticias Foro de mensajes Enlaces Contacto

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