Solemne Conmemoración de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo
I Vísperas
Himno
Flos Carméli,
Vitis florígera,
Que vivamos contigo ahora y siempre
Azucena que brotas
Inmaculada
y te yergues señera
entre las zarzas;
devuelve, Virgen,
nuestra frágil arcilla
a su alto origen.
Ponnos, nueva Judit,
para la lucha
tu santo Escapulario
como armadura;
con tu vestido
cantaremos victoria
del enemigo.
Bajo noches oscuras
navega el alma,
enciende tú los rayos
de la esperanza,
y sé lucero
que lleve nuestra nave,
seguro al puerto.
Señora, desde siempre
los carmelitas
nos tenemos por hijos
de tu familia,
y confiamos
que un día nos acojas
en tu regazo.
María, puerta y llave
del paraíso,
queremos desatarnos
y estar con Cristo;
si tú nos abres,
reinaremos allí
con tu Hijo, ¡Madre!
Salmodia
Ant. 1 Tiene María la gloria del Líbano, la belleza del Carmelo y del Sarón.
Salmo 112
Alabad, sievos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
Ahora y por siempre:
De la salida del sol hasta su ocaso,
Alabado sea el nombre del Señor.
El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre los cielos.
¿Quién como el Señor Dios nuestro,
que se eleva en su trono
y se abaja para mirar
al cielo y la tierra?
Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para sentarlo con los príncipes,
los príncipes de su pueblo;
a la estéril le da un puesto en la casa,
como madre feliz de hijos.
Ant. Tiene María la gloria del Líbano, la belleza del Carmelo y del Sarón.
Ant. 2 ¡Tu eres la gloria de Jerusalén, tú la alegría de Israel, tú el orgullo de nuestra raza!
Salmo 147
Glorifica al Señor, Jerusalén
alabad a tu Dios Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti;
ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.
El envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza;
hace caer el cielo como migajas
y con el frío congela las aguas;
envía una orden, y se derriten;
sopla su aliento, y corren.
Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así
ni les dio a conocer sus mandatos.
Ant. ¡Tú eres la gloria de Jerusalén, tú la alegría de Israel, tú el orgullo de nuestra raza!
Ant. 3 Tus hijos, Virgen María, serán tu gozo, porque Dios los bendecirá y los reunirá en tu nombre
Cántico Ef 1, 3, 10
Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
El nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos santos
e irreprochables ante él por el amor
El nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.
Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.
Este es el plan que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
recapitular en Cristo todas las cosas del cielo y la
tierra.
Ant. Tus hijos, Virgen María, serán tu gozo, porque Dios los bendecirá y los reunirá en tu nombre
LECTURA BREVE Ap 11, 19ª; 12, 1
Se abrieron las puertas del templo celeste de Dios y dentro de el se vio el Arca de la alianza. Después apareció una figura portentosa en el cielo: una mujer vestida del sol, la luna por pedestal, coronada con doce estrellas.
RESPONSORIO BREVE
R. Tu eres admirable,* Santa María del Carmelo. Tú eres.
V. Tú eres la llena de gracia. * Santa Maria del Carmelo. Gloria al Padre. Tú eres admirable.
Ant. Magnif. Santa Madre de Dios, gloria del Monte Carmelo, reviste de tus virtudes a la familia que tú has escogido, y defiéndela de todo peligro.
Preces
Bendigamos a Dios, nuestro Padre, que nos concede hoy la alegría de celebrar la
solemnidad de la virgen del Carmen, y digámosle:
Que interceda por nosotros la Madre del Carmelo
Tú, que anunciaste a nuestros padres el misterio de, María, la Hija de Sión, heredera de las promesas
___ Concede a tu Iglesia reflejar en el mundo la imagen de María, para que sea sacramento de salvación.
Tú, que ha suscitado en tu Iglesia nuestra humilde familia del Carmelo, ennobleciéndola con la advocación especial de María
___ Otorga a los Carmelitas la gracia de servir a la virgen y de vivir con ella en obsequio de Cristo.
Tú, que has encomendado al amor maternal de María a todos los hermanos de Cristo, tu Hijo,
___ Has que cuantos se han consagrado a ella ardan en el celo de la salvación de los hombres.
Tú, que has acrecentado con numerosos hijos que viven de su espíritu en la vida religiosa y dan testimonio en medio del mundo,
___ Concede a los Carmelitas vivir con María unidos en la oración, siendo unos en corazón y en alma.
Tú, que has prometido la corona de la gloria a los que perseveran en tu amor hasta el fin,
___ Otorga a nuestros hermanos difuntos que sirvieron con fidelidad a Cristo y a María, la gracia de contemplarte cuanto antes en el cielo.
Padre nuestro…
Oración
Te suplicamos, Señor, que nos asista con su intercesión poderosa la Santísima Virgen María, Madre y reina del Carmelo, para que, guiados por su ejemplo y protección, lleguemos hasta la cima del monte de la perfección que es Cristo. Que vive y reina
O bien:
Señor Dios nuestro, que has honrado a la orden del Carmelo con la advocación especial de la bienaventurada y siempre Virgen María, Madre de tu Hijo; concede a cuantos hoy celebramos su solemnidad que, guiados por su ejemplo y protección, lleguemos hasta la cima del monte de la perfección que es Cristo. Que vive y reina.