LA MOCHILA
Debemos tener muy claro, lo importante que es la manera en que hagamos la mochila. Dependiendo de la actividad, su duración, etc... será aconsejable un tipo u otro de mochila, pues en el mercado, tenemos de todos los modelos, precios, marcas y formas que queramos.
SABER ELEGIR
Si queremos la mochila para ir una tarde al bosque con los amigos, tendremos suficiente con una mochila de Ataque de unos 35 litros de capacidad como mucho.
Si por el contrario, pensamos pasar un fin de semana fuera, debemos contar con una mochila de unos 60 litros de capacidad, y si lo que pretendemos es un campamento de quince días, es aconsejable una mochila de 70-80 litros.
Así mismo no conviene que sea muy grande, pues cuanto más capacidad tenga la mochila elegida, más objetos y elementos meteremos.
¿COMO HACER LA MOCHILA?

Es muy recomendable hacer una lista antes de organizar la mochila. Mirando en la lista, vas buscando todo el material, y organizándolo encima de la cama a la vez que anotamos en la lista. Asegúrate de tener todo antes de meter las cosas en la mochila y evitarás sorpresas.
Para
colocar las cosas, debemos recordar que la mochila es una
"bolsa de bolsas"; todo lo que pongamos dentro de la mochila debe ir metido en bolsas de forma agrupada, de esta forma evitaremos que se nos mezcle la ropa sucia con la limpia, o los elementos de cocina, etc. y además encontraremos mucho mejor las cosas.
Para meter las bolsas en la mochila debemos usar un
criterio de uso; aquello que vayamos a utilizar primero, lo pondremos en la parte superior o a mano (debes recordar que algunas mochilas disponen de cremallera en la parte inferior de la mochila).
Debemos
aprovechar el espacio al máximo, los huecos libres inutilizan hasta un 30 % de nuestra mochila. Debemos compactarlo al máximo (excepto cosas frágiles). En los bolsillos laterales podemos poner las cosas que usemos habitualmente: bolsa de aseo, cubiertos, elementos de cocina...
Mientras hacemos la mochila, debemos ir repartiendo uniformemente el peso por toda la mochila, sobre todo si debemos andar con ella debemos evitar que el peso esté en la parte superior y que la espalda firme correctamente sobre la mochila.
CAMINAR CON LA MOCHILA

En nuestras actividades, a menudo debemos caminar varios kilómetros con las mochilas cargadas a nuestra espalda. Por una parte resulta muy positivo ser consciente que nuestro cuerpo soporta todo aquello que necesitará donde los próximos días, pero todo ello puede frustrarse si sufrimos un dolor de espalda, producido por el mal uso, durante el camino.
Debemos cuidar meticulosamente no cargar demasiado peso, es decir elegir muy bien el material que vamos a necesitar para no cargar inútilmente con cosas innecesarias. Para eso debemos tener una lista de elementos configurada en función de las distintas actividades.
También debemos tener en cuenta la preparación física de quien cargará la mochila. A menudo los lobatos deciden cargar con todas sus cosas, sin sacrificar nada pero eso es contraproducente para ellos. No por esto debemos pensar que los más mayores sabrán hacerlo mejor, todo depende de la información que estos hayan recibido, lo único cierto es que nadie nace aprendido, pero debemos conocer bien las posibilidades de nuestro cuerpo y no forzarlas nunca.
Si nuestra caminata va a ser de unas pocas horas, no debemos olvidar algunos consejos. Posiblemente nuestro cuerpo no está acostumbrado a cargar con la mochila, en tal caso debemos preparar la espalda y no forzar nunca el cuerpo.
Para caminar un día completo con la mochila a cuestas, lo primer es olvidarnos de caminar todo el día. Debemos organizar la jornada y hacer los descansos necesarios en función de nuestra preparación física. Teniendo en cuenta que cargamos sólo con el material necesario, y el peso bien distribuido, debemos adecuar nuestra mochila (correas, cintas, cinturón) hasta que se adapte perfectamente con la espalda y el peso quede bien repartido.
Si vamos a caminar varios días con la mochila a cuestas, además de las consideraciones anteriores debemos hacer ejercicios de relajación para la espalda, y tomar una postura correcta en el momento de dormir. Con un descanso adecuado, nuestro cuerpo soportará la jornada siguiente sin los dolorosos problemas de una mala noche y una jornada peor.