ser dominico es
alabar la Verdad
bendecir la verdad
predicar la Verdad
En el escudo de la Orden de Predicadores aparece un lema sublime y ambicioso: VERITAS. El ideal de esa misma Orden ha sido definido repetidas veces como el “ideal de la verdad”. Aún más, los dominicos se han autodenominado unas veces y otras han sido denominados como la “Orden de la verdad”.
de Santo Domingo canta la Iglesia:
Luz de la Iglesia, Doctor de la Verdad, Ejemplo de Paciencia, Ideal de Castidad, que nos diste a beber con largueza el agua de la Sabiduría, Predicador de la Gracia, únenos a los Santos. La luz que invade todo, su claridad, su luminosidad es típica de Domingo, su habilidad para ver con claridad, para reconocer la humanidad de las personas, su bondad, su sufrimiento. La verdad es, quizá, una luz que nos revela en primer lugar la belleza y la bondad del mundo de Dios, también su sufrimiento y su pena.
Santa Catalina de Siena vivió el espíritu de nuestro Padre Fundador como "mantelate", hoy "seglar dominica", trabajando de manera especial por el bien de la Iglesia Universal, expresando su amor de enamorada de Cristo en la persona de su Vicario en la tierra, el Papa. Catalina es un ejemplo de persona muy libre, hecha libre por la Verdad. Su Diálogo acaba: «Revísteme, revísteme de Ti mismo, Verdad eterna.» Revestida de la Verdad, fue libre para darse enteramente a su misión en la Iglesia y en el mundo.
Si eres joven internauta también puedes seguir los pasos de Santo Domingo de Guzmán, al estilo del montañero Beato Pedro Jorge Frassati, siendo como él joven Seglar Dominico
Maestro de la Orden, por ser sucesor de Santo Domingo, es el prelado propio e inmediato de todos los frailes, conventos y provincias en virtud de la profesión de obediencia hecha a él por cada uno de sus miembros. Fr. Carlos Azpiroz Costa
El desafío de los grandes problemas históricos
En el mundo contemporáneo se agravan cada vez más las reservas frente al ideal de la verdad. Preocuparse por elaborar y exponer bellas soluciones teóricas cuando estamos tan urgidos de soluciones prácticas resulta para muchos de nuestros contemporáneos un lujo, una diversión y hasta una burla o un insulto a las víctimas de tantos desmanes históricos. Un teólogo latinoamericano ha llegado a hablar de “cinismo”.
Es indudable la urgencia de soluciones prácticas a problemas históricos muy concretos -y muy dramáticos- que dicen relación directamente a la vida y a la muerte de grandes masas de personas. Todos los problemas relacionados con el hambre y la desnutrición, con la violencia y la guerra, con la explotación y la marginación, con la justicia y los derechos humanos fundamentales... piden a gritos soluciones concretas en las que se juega la supervivencia o la vida humana de millones de personas. La urgencia de estas soluciones explica en buena parte la despreocupación de muchos frente al ideal teórico de la verdad. Primero es la vida, después vienen las teorías filosóficas o teológicas. La lucha por la supervivencia o por los derechos humanos fundamentales pertenece más a los niveles primarios instintivos que a los niveles secundarios racionales.
Si quieres conocernos mejor, recorre al por menor esta página web. Seguro que lo encontrarás interesante; y luego ponte en comunicación con cualquier miembro de una Comunidad dominicana
2008