Mi Querida Lourditas:
Hoy, cuando hace ya 6 años que subiste al Padre, tu nuevo hermanito Cristóbal hace dos meses. Es tan lindo!

Echaba de menos el llanto y las risas de un bebé en nuestra casa después de cuatro años sin nacimientos, desde Esperancita. Da sensación de vida oírle. Me llena de energía abrazarle tan tierno y calentito, me siento nueva y siento un volver a empezar lleno de proyectos e ilusiones.
Cada hijo fuisteis una nueva oportunidad para hacernos mejores padres, mejores personas, mejores hijos de Dios. Contigo, niña mía pasamos la prueba de fuego. Ayúdanos a ser los mejores en esta nueva oportunidad y cuida de él, tan inocente e indefenso. Parece que te imagino con tus diez años que cumplirías, al lado de su cunita que le hizo papi, cantándole, besándole, acunándole. Todos están contentos con él, seguro que tú también lo estás.
Ahora tienes ya cuatro hermanitos pequeños por los que cuidar. Sé que sales y entras con ellos al cole, al parque, y cuando duermen. Sé que vigilas cada paso que dan. No permitas que les ocurra nada malo, hija mía, se sufre tanto con sus lágrimas! Sé un ángel más de la guarda, ruega por ellos al Señor. Pide también por tus hermanos mayores, que no se pierdan en este mundo tan confuso. Vela por sus sueños, sus planes, sus ilusiones, sus estudios y sus pensamientos, que siempre sean rectos y limpios, sólo pido esto a Dios. Pide por papá y mamá, cielo mío, porque nuestro amor siga creciendo con los años.

Yo sé que tú estás siempre detrás de cada cosa buena que nos pasa. Sabes todo lo que tenemos entre manos. Oyes nuestras plegarias cada día y como te recordamos en cada momento. Sería un milagro que pudiesen arreglarnos nuestra casa, tu casa, donde naciste, viviste y partiste al cielo. Ahí guardamos todos tus recuerdos y estoy segura que has sido tú quien ha susurrado este pequeño gran milagro al Señor. El pobre papá se ha dejado mucho sudor entre esas paredes tratando de hacer un hogar confortable para todos; a veces sin fuerzas y sin ánimo.

Por él más que por nadie, esa casa nuestra tiene que dejar de ser una ruina y volver a ser el hogar que proyectamos con tanta ilusión. Ayúdanos, Susitas, sé que tú puedes.
Tengo que pedirte especialmente por Alfonso, necesitamos ayuda del cielo, tú sabes cuánto. No le sueltes de tu mano, pequeña mía. Tráenos la gracia del Espíritu Santo para saber guiar a todos tus hermanos, que nunca nos separemos del camino recto.
Ruega por todos los que te quieren y te piden intercesión. Por todos los que nos ayudan en alguna forma. Tú eres nuestro ángel de cada día. Estás en nuestro corazón siempre, hija de mi alma.
Te quiero
Mamá