| Aviación venezolana
Ayer 29 de septiembre se conmemoraron -por debajo de la mesa- 95 años del primer vuelo de una aeronave en Venezuela. La trajeron desarmada de los Estados Unidos en cajas subidas de La Guaira en el ferrocarril y ensamblada en El Paraíso. Despegó de los terrenos del hipódromo de El Paraíso en presencia del general Juan Vicente Gómez en medio del entusiasmo multitudinario de todos los habitantes de la ciudad que en pocos minutos presenciaría a lo largo del valle, las habilidosas maniobras del aviador norteamericano Frank Boland, hombre joven contratado en Nueva York por el comité de la aviación, sociedad especialmente creada para promocionar entre nosotros el naciente arte de volar del cual son auténticos padres tanto los hermanos Wright como el brasileño Alberto Santos Dumont, en realidad el primero en lograr el dominio absoluto de un aparato diseñado para surcar los cielos, tanto para despegar como para mantenerlo en el aire y bajar de nuevo a tierra. Boland trajo tres aviones dos de los cuales demostró en Caracas mientras el hidroavión lo exhibiría semanas después de Puerto Cabello y Maracaibo. Rafael Seijas Cook es autor de la más completa y vivaz crónica descriptiva de la tarde plena de emociones y sorpresas protagonizada por Boland el 29 de septiembre de 1912. Fue publicada con fotografías el día 13 de septiembre en El Universal. También en la Revista Técnica del MOP, Seijas conocido como Arquitecto Poeta, logró la inserción de un artículo con anotaciones técnicas acerca de la contribución de Boland a la aviación pues fue diseñador de aeroplanos y motores, todos con su marca, además de piloto, arte que le costó la vida pues al cabo de su jira por Venezuela, con demostraciones en Caracas, Valencia, Puerto Cabello, Barquisimeto, Maracaibo y Ciudad Bolívar -enero de 1913-, falleció en Trinidad mientras demostraba sus habilidades ante el gobernador inglés. Para quienes tengan interés en conocer mejor a Boland, en la página web LAAHS, sección artículos, encontrarán referencias del piloto que trajo el avión a nuestro país un año después de la conmemoración del centenario de la Independencia, en cuyos festejos estaba prevista presentar un avión, algo no concretado no obstante que personalidades importantes como el general Román Delgado Chalbaud o Andrés Mata, formaban parte del comité de la aviación. Un buen amigo llamado Mauro Freschi Furlan, tuvo la delicadeza de elaborar para el Museo del Transporte, la postal que ilustra esta nota recordatoria. A partir de una vista de Caracas de 1910, Mauro insertó el biplano sin cola de Boland, ubicándolo sobre la ciudad de entonces tal y como hiciera con otro modelo que no estuvo jamás en Venezuela, el magnífico fotográfo caraqueño de comienzos del siglo XX, Chirinos. Lo insertó en una vista centrada en la cúpula del Palacio Federal, composición publicada en El Cojo Ilustrado junto a la crónica de ficción en la alguien narra un supuesto sobrevuelo que sólo se materializaría el año siguiente, 1912, gracias a la presencia de Boland. Es curioso, pero no obstante los esfuerzos que he hecho hasta ahora, parece no existir rastros gráficos del pasaje sobre Puerto Cabello. Si alguien posee datos, sería estupendo colaborar compartiéndolos. Que esta nota en VFA quede como homenaje a los promotores del debut de la aeronáutica en este país. A aquel jóven intrépido y sus acompañantes pilotos y mecánicos. También, a quienes lo festejaron en seis ciudades venezolanas, admiraron a distancia así como a todos quienes desde entonces hasta hoy le han dedicado con pasión su vida a la aviación civil o militar como tripulantes, mecánicos, auxiliares, despachadores, mantenimiento, labores en tierra o el aire, promotores, empresarios, entrenadores, controladores de tránsito aéreo, planificadores, constructores de aeropuertos, investigadores de accidentes, historiadores, escritores, administradores, etcétera. Y mil gracias a Mauro Freschi por haber recreado qué vieron los caraqueños de entonces. Saludos, Alfredo Schael |